Baréin 2022, última parada del eje del diálogo interreligioso que comenzó en Abu Dabi en 2019

El Reino de Baréin albergó, entre el 3 y el 6 de noviembre pasados, el foro de diálogo interreligioso titulado “Oriente y Occidente por la Coexistencia Humana”. Un evento promovido por el rey Hamad bin Isa Al Khalifa que contó con la participación de importantes líderes religiosos mundiales, como el Gran Imam de Al Azhar, Ahmed Al Tayeb, y el papa Francisco.

El Foro de Baréin tuvo como objetivo promover la cultura de la tolerancia y la fraternidad humana, por medio del diálogo entre los principales líderes de las religiones mayoritarias.

El hecho de que haya sido Baréin el anfitrión tiene sentido, ya que en este reino está muy arraigada la tolerancia religiosa. Como recordaba Victoria Isabel Cardiel desde Alfa y Omega, el primer templo católico de la región del Golfo, la iglesia del Sagrado Corazón, se construyó en 1939 en un terreno donado en la capital, Manama, por el entonces emir Salman bin Hamad Al Khalifa.

Su nieto, el actual rey Hamad bin Isa Al Khalifa, donó un terreno de 9.000 metros cuadrados sobre el que se construyó la nueva catedral de Nuestra Señora de Arabia, en Awali, que fue consagrada en diciembre de 2021 por el cardenal Luis Antonio Tagle y cuya primera piedra fue un ladrillo de la Puerta Santa de la basílica de San Pedro de Roma, donado por el papa Francisco.

Precisamente esta catedral fue el escenario de un encuentro ecuménico y una plegaria por la paz celebrados por el propio pontífice durante su visita a Baréin.

Una visita en la que los líderes religiosos islámico y católico reafirmaron su compromiso con el diálogo y el entendimiento como medios para lograr la paz.

Así, Ahmed Al Tayeb, Gran Imam de Al Azhar, hizo un llamamiento, durante su intervención en el Foro, “a ondear la bandera de la paz en vez de la bandera de la victoria, y sentarnos a la mesa del diálogo y la negociación”.

Al Tayeb también pidió “reconstruir los puentes del diálogo, la comprensión y la confianza” para devolver la paz a un mundo sacudido por los conflictos y apeló a los eruditos de todo el mundo, independientemente de su confesión, a mantener un diálogo serio para promover la unidad y el acercamiento frente a la división, las luchas y los conflictos sectarios.

Este diálogo, señaló, debe incluir el cese de la incitación al odio, la provocación y la excomunión, y hacer hincapié en la necesidad de superar los conflictos históricos y contemporáneos.

Por su parte, el papa Francisco animó a los líderes religiosos a “ser juntos profetas de convivencia, artífices de unidad, constructores de paz. No basta decir que una religión es pacífica: es necesario condenar y aislar a los violentos que abusan de su nombre. Y ni siquiera es suficiente tomar distancia de la intolerancia y del extremismo, es preciso actuar en sentido contrario”.

El pontífice pidió también, durante la clausura del Foro de Baréin, oponerse “a la carrera armamentística, al negocio de la guerra, al mercado de la muerte”.

Abu Dabi-Kazajistán-Baréin, eje del diálogo interreligioso

Según explicó el cardenal Parolin, secretario de estado del Vaticano al periódico Vatican News, “creo que el mensaje que se desprende de este foro y de la participación del Santo Padre es bastante claro. Es un signo de unidad en un momento particularmente delicado, complejo y, en cierto modo, trágico de nuestra historia”.

Para el cardenal, el foro “es una invitación al diálogo, al encuentro entre Oriente y Occidente, en una realidad como la de Baréin, multiétnica, multicultural y multirreligiosa”.

Respecto a la línea de continuidad con la visita del papa Francisco a Abu Dabi en febrero de 2019 y el encuentro con el Gran Imam de Al Azhar, el cardenal Parolin señaló: “es el ‘hilo rojo’ que conecta todos los viajes que el papa ha hecho a esos países, recordemos el último a Kazajistán. Pero también podemos remontarnos al viaje que hizo a Iraq, por ejemplo, el año pasado, o antes a los Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Egipto, Azerbaiyán… Este ‘hilo rojo’ es simplemente para decir que entre Dios y el odio, entre la religión y la violencia hay una incompatibilidad absoluta, una imposibilidad de cualquier contacto y de cualquier conciliación, porque quien acepta el odio y la violencia distorsiona la naturaleza misma de la religión”.

Por eso, este Foro de Baréin debe interpretarse como una nueva etapa en el camino del diálogo interreligioso emprendido conjuntamente por el Gran Imam de Al Azhar y el papa Francisco, desde que el 4 de febrero de 2019 se reunieran en Abu Dabi para firmar el Documento sobre la Fraternidad Humana.

Un camino que ha pasado también, a mediados de septiembre, por Kazajistán, donde se celebró el VII Congreso de Líderes de Religiones Mundiales y Tradicionales. Allí se reunieron de nuevo el papa Francisco y Ahmed Al Tayeb, quien destacó en su discurso que “la hermandad religiosa es un requisito previo para la hermandad internacional global. No estoy proponiendo la fusión de todas las religiones en una sola: estamos convencidos de que esta idea es destructiva y elimina las raíces de la religión. Pido que se trabaje seriamente para fortalecer los valores de todas las religiones”.

El impulso que han dado al diálogo interreligioso los líderes musulmán y católico durante estos últimos encuentros ha sido determinante para abrir nuevos espacios de debate sobre la necesidad de contar con las religiones como agentes activos para la búsqueda de la coexistencia pacífica entre los pueblos, en un entorno mundial que es probablemente el más complicado desde la Segunda Guerra Mundial.

Como se indicaba en las conclusiones del mencionado Congreso de Kazajistán, las religiones deben trabajar juntas y constituir un factor de reconciliación, un factor de paz, de cohesión y de armonía.