LA FUNDACIÓN FICRT ORGANIZA EN CÓRDOBA EL I FORO ‘DEL DIÁLOGO ISLAMO-CRISTIANO A LA FAMILIA ABRAHÁMICA’

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Expertos de diversas religiones abogan por el diálogo y la tolerancia en el I Foro de Córdoba organizado por FICRT

“Las religiones deben abogar por la paz y, para lograrla, hay que respetar la libertad religiosa y aceptar los acuerdos de paz”. Con este mensaje del presidente de la Fundación FICRT, Jumaa Alkaabi, se abría el I Foro de Córdoba ‘Del Diálogo islamo-cristiano a la familia abrahámica’, que se celebró entre los días 16 y 17 de mayo en la sede de Casa Árabe. La coordinación del mismo corrió a cargo del profesor Mohammed Dahiri y contó con la colaboración de la Cátedra Unesco de Resolución de Conflictos de la Universidad de Córdoba y el Instituto Universitario de Ciencias de las Religiones de la Universidad Complutense.

Para el presidente de FICRT, los objetivos del foro son los de la Fundación: tolerancia, convivencia futura y fraternidad. “Queremos difundir la paz y la concordia a nivel internacional y lograr el avance entre los pueblos, religiones y culturas”, aseguró. Asimismo, se mostró partidario de la cooperación para crear canales de diálogo y abogó por la diplomacia cultural como el camino para acabar con “la lacra del sectarismo y la violencia”.
El respeto de los fundamentos cívicos, la defensa de la cultura de la paz, la aceptación del otro, el amor entre los pueblos y la convivencia en los entornos culturales y religiosos fueron algunas de las líneas de trabajo que Jumaa Alkaabi defendió en el camino de la tolerancia y el dialogo interreligioso.

En esta misma línea se expresaba la doctora Nedal Alteneiji, de la Casa Zayed de la Cultura Islámica de los Emiratos Árabes Unidos, que explicó durante su ponencia el proyecto de la Casa de la Familia Abrahámica, una llamada a la fraternidad humana, en marcha en Abu Dabi. “Este proyecto confirma el papel de Emiratos Árabes Unidos en la acogida de todas las religiones, mediante la tolerancia y la convivencia. Es un símbolo único de convivencia y paz entre el islam, el judaísmo y el cristianismo”, destacó.
Para la doctora Alteneiji, el territorio de los Emiratos ha sido desde siglos un refugio para todas las religiones, que han podido practicarse libremente, con tolerancia, generosidad y hospitalidad desde hace más de 7.000 años. “Abu Dabi es la nueva Córdoba, con una convivencia efectiva entre los seguidores de las religiones abrahámicas, lo que permitió transmitir hacia Europa las ciencias y el conocimiento heredado de las civilizaciones griega, romana y china. En aquel momento, los eruditos de Córdoba eran árabes, los estudiantes cristianos hablaban latín y los judíos ejercían de intermediarios entre ambos, ya que hablaban las dos lenguas”, recordó.
Al acto inaugural asistió también Cintia Bustos, concejala de Juventud del Ayuntamiento de Córdoba, que, tras dar la bienvenida a la ciudad “unión de la cultura y de las diferentes religiones”, agradeció, en nombre de los jóvenes, la celebración de estos encuentros que hablan de otras religiones y que buscan enriquecer y que vivamos en paz. “Gracias por preocuparos por el presente y por el futuro de las naciones”, concluyó.
El director del Instituto Universitario de Ciencias de las Religiones de la Universidad Complutense, Juan Antonio Álvarez-Pedrosa, aludió al estudio de las religiones en el ámbito universitario y a la necesidad del diálogo que supone “el respeto mutuo, la capacidad para escuchar al otro y la apertura para comprenderlo”.
El profesor Álvarez-Pedrosa destacó que quienes se dedican al estudio del diálogo interreligioso quieren dar a conocer que “las cosas pueden ser diferentes y que la
intolerancia no puede tener la última palabra”. Para el profesor el diálogo incluye el intercambio de ideas entre religiones y el aprendizaje de “los unos de los otros”.
Palabras que coincidieron con las del subdirector de la Cátedra Unesco de Resolución de Conflictos de la Universidad de Córdoba, Fernando López Mora, que destacó la participación y el entendimiento, más en este mundo geopolítico, y elogió la celebración de este Foro con la participación de grandes especialistas “que coloca a Córdoba en un lugar muy especial en este tipo de dinamización”.

El primer panel de este Foro de Córdoba contó con las intervenciones de la doctora Alteneiji y de Francesc Xavier Marín Torné, doctor en Filosofía de la Universidad Ramón Llull, que explicó la espiritualidad de la fidelidad al legado de Abraham. La doctora María Ángeles Gallego, científica titular del Instituto de Lenguas y Culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo del CSIC, fue la encargada de moderarlo.
Segunda sesión
El doctor Francisco Javier Fernández Vallina, profesor de Estudios Hebreos y Arameos de la Universidad Complutense de Madrid, fue el encargado de moderar la
segunda sesión del I Foro de Córdoba. El primero de los ponentes de esta segunda sesión fue el doctor Emilio González Ferrín, profesor de Islamología y Estudios Árabes en la Universidad de Sevilla. El doctor González Ferrín explicó los diferentes modelos de interpretación que existen en la islamología contemporánea y se decantó por el tercero: el método histórico-crítico, que lleva a cabo una lectura científica coherente del texto coránico y la literatura de las ciencias islámicas.

El ponente hizo una distinción entre la religión del islam (que debe escribirse con minúscula), la civilización del Islam (con mayúsculas) y las sociedades musulmanas
contemporáneas. Las tres coinciden en la ética de liberación de los pueblos. “La cultura del Islam fue la civilización de guardia en la conservación de las artes, las letras y las ciencias entre los siglos VIII y XV”, aseveró.
También rechazó el estereotipo de la conquista islámica, que ha sido muy perniciosa para la percepción del Islam a lo largo de la Historia: “el mito fundacional establece que el cristianismo se expande por medio de los viajes de los apóstoles; el judaísmo, por medio de la diáspora; y el Islam, por la fuerza de las armas. Pero la realidad es que las tres se expandieron por igual, sobre la base de la aceptación generalizada en base a unas lecturas”.
Por su parte, el padre Juan Buades Fuster, licenciado en Derecho y Teología, destinado en el Servicio Jesuita a Migrantes, ha explicado la experiencia de la familia
abrahámica durante su vida pastoral y social.
El padre Buades ha comenzado su ponencia citando las palabras del apóstol san Pablo en su carta a los gálatas, con las que distingue la filiación carnal y espiritual de Abraham: “Hijos de Abraham son los que viven de la fe”.
Para el ponente, existe un segundo sentido a la familiaridad abrahámica, en la medida en que las tres religiones, Islam, judaísmo y cristianismo comparten las mismas referencias, más o menos amplias, en los textos sagrados.
El tercer ponente de la sesión fue el venerable Kutsab Jamyang Dorje, maestro espiritual y regente de la comunidad religiosa Sakya Tashi Ling. El ponente confesó
sentirse “privilegiado” al haber sido invitado a este foro y señaló que “estoy convencido de la importancia del diálogo entre las religiones, y la Fundación FICRT
ha mostrado un encaje muy innovador y disruptivo con esta aproximación al diálogo interreligioso”.
Kutsab Jamyang Dorje explicó su trayectoria personal y su conversión al budismo, a los 14 años de edad, a pesar de lo cual no ha renegado de los principios y valores del cristianismo, que conoció durante sus primeros 14 años, y que son universales”. El ponente señaló que, la desdicha y las contrariedades de la vida son comunes a todos, más allá de los hábitos y costumbres particulares: “la sociedad está cambiando, el acceso a las fuentes de espiritualidad requiere de adaptaciones, con una acción, un espacio y un lenguaje comunes, para no repetir los lamentables episodios de la Historia a los que nos han conducido la tozudez y estupidez humanas”. Según Dorje, “la renuncia y el compromiso de paz, de respeto, de valores que conocemos e integramos, requiere también de una transformación social, que pasa también por una transformación individual, que es responsabilidad de cada uno”.

Tercera sesión

La sesión de tarde continuó con un nuevo panel que puso de relieve el diálogo interreligioso y la convivencia en distintos países, como Argentina, Marruecos o
Indonesia. Moderado por la profesora de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Murcia, Pilar Garrido, la sesión comenzaba con la doctora Susana Brauner, profesora de la Universidad Nacional de Tres de Febrero de Argentina, que habló del diálogo interreligioso en Argentina como modelo de convivencia. La profesora hizo un recorrido histórico desde finales del siglo XIX a la actualidad y la situación de los católicos, judíos y musulmanes, en el que destacó el descenso de los católicos, entre 1960, con un 90%, y el 2014; la gran visibilidad de los judíos en distintos ámbitos sociales en los años 60; y de los musulmanes, a partir de los años 80 y 90.

Respecto a los inicios de los diálogos judíos-cristianos, afirmó que se dieron antes del Concilio Vaticano II y que se potenciaron en los 60, siendo sus actores las personas más progresistas de ambas confesiones: curas, pastores y rabinos que se opusieron a la violación de los derechos en la Dictadura. También afirmó que fue a partir de los atentados de 1992 y 1994 cuando se formalizaron los diálogos religiosos.

Participó también el doctor Tijani Boulaouali, profesor de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) que defendió la figura de Abraham “como el punto de encuentro de los seguidores de las religiones monoteístas”, tanto en tiempo de guerra como de paz.
Para este profesor, Abraham estará presente a lo largo de la historia incluso en los tiempos digitales en los que muchos niegan la religión. “Abraham aparece como
símbolo de sacrificio, de unidad, de hermandad”, señaló el profesor, para quien el lema de este encuentro: la fraternidad abrahámica, significa acercamiento en una sociedad plural.
Defendió también el pluralismo como una oportunidad y no como una amenaza. También habló de Marruecos como lugar donde conviven cristianos, musulmanes y judíos; y de Emiratos Árabes, donde existe un Ministerio de la Tolerancia. El doctor Muhammad Naijb, embajador de Indonesia en España, que impartió la
ponencia “La familia Abrahámica en Asia Oriental”, hizo hincapié en la importancia de este foro como defensa de la paz, sea cual sea la religión. El embajador, que explicó las características principales de su país, destacó como una de sus características la unidad
de la diversidad, “que es la esencia de su identidad”.
El embajador explicó las diferencias entre el nacionalismo secular y el nacionalismo religioso que se da en Indonesia, pero principalmente quiso destacar la tolerancia existente entendida como “respeto a los demás y esfuerzo para entender al otro”. La jornada concluyó con una visita guiada de los ponentes e invitados a diversos monumentos de la ciudad de Córdoba, relacionados con las tres religiones, entre los que se encuentran la Mezquita, la Catedral y la Sinagoga.

Cuarta sesión
Mª Ángeles Gallego, Científica Titular del Instituto de Lenguas y Culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo del CSIC, abordó en su ponencia, la primera de la
cuarta sesión de este I Foro de Córdoba, las interacciones entre judíos y musulmanes en Al-Andalus. La doctora recordó que, en 2016, un grupo de intelectuales judíos sefardíes publicaron un manifiesto y crearon una organización destinada a promover la igualdad entre los judíos procedentes de Oriente Medio y de Centroeuropa, ya que estos últimos suelen copar los principales puestos en la administración y el Gobierno de Israel.
“El manifiesto defiende los derechos de los sefardíes y denuncia la marginación que sufren, además de proponer que Israel se defina como un estado de Oriente Medio, en vez de como un estado de Europa en Oriente Medio”, explica.

El objetivo es luchar por una nueva Edad de Oro, un concepto que ya está presente en la historia de la comunidad judía. Esta Edad de Oro tiene un doble significado: por un lado, se define así a la vida judía en Al-Andalus; por otro, desde un punto de vista más académico, se refiere al periodo de entre los siglos X y XII, de apogeo social y cultural de los judíos en Al-Andalus, especialmente en lo que se refiere a la poesía hebrea.

En segundo lugar, intervino el doctor Ahmad H. Anwar, profesor de la Facultad de Letras de la Universidad de Port Said (Egipto). En su ponencia, Anwar advirtió sobre algunos peligros que puede traer consigo la globalización para la Humanidad: “el hombre puede acabar por convertirse en una máquina de producción y consumo, en robots dirigidos en un mundo dirigido. ¿Dónde están los valores morales, religiosos, éticos, artísticos…? Se crea una cultura universal única, unificada, que se impone y que conduce a la aparición de algo tan peligroso como el despertar del tribalismo, basado en la religión y la etnia. Su intención puede ser buena, pero puede acabar recurriendo a la violencia para imponer sus opiniones”.
También se refirió a algunos hitos de la historia reciente de la fraternidad y el diálogo interreligioso, como la firma del Documento sobre la Fraternidad Humana, en febrero de 2019 por el papa Francisco y el Gran Imán de Al-Azahar, “que es el motor espiritual de esta Fundación”, y la creación de la Casa de la Familia Egipcia, en un entorno social muy complicado como es el que había en el año 2011.
La sesión se cerró con la intervención de Christian Giordano, doctor en Teología por la Universidad Libre de Ámsterdam (Países Bajos), en representación de la iglesia evangélica. Giordano explicó que las iglesias protestantes y evangélicas cuentan con cientos de millones de fieles en todo el mundo, incluyendo a los protestantes, anglicanos, ortodoxos, católicos de rito oriental, de la India y pentecostales. “El diálogo interreligioso es complicado, porque previamente hay que definir qué es una religión y qué es una secta, quién representa a quién. Además, no se puede hablar con todo el mundo al mismo tiempo, aunque deberíamos esforzarnos por lograrlo”, señala.
También subrayó la necesidad de no circunscribir este diálogo a la gente de fe, sino también ampliarlo a los colectivos seculares, que conviven en la sociedad con los
religiosos.

Clausura y Manifiesto de Córdoba

En este encuentro, en el que han participado representantes de distintas confesiones, se ha defendido el diálogo interreligioso, el pluralismo, la necesidad de respetar al otro y la convivencia entre todos. De hecho, esta declaración, que consta de cinco puntos, apela a una ética general para fomentar del diálogo entre personas, pueblos, creencias y culturas, según destacó Mohammed Dahiri, coordinador científico del foro.

Para Jumaa Alkaabi, presidente de la Fundación, este manifiesto servirá como hoja de ruta para fomentar el diálogo entre las religiones, no solo las pertenecientes a la llamada familia abrahámica, sino entre las diferentes confesiones, ya que el objetivo es promover “la convivencia pacífica, la fraternidad y el respeto del otro”. Alkaabi, que se mostró muy satisfecho con este encuentro que retoma los celebrados en los años 70 en la capital cordobesa, afirmó que la Fundación que preside trabajará en esta línea y que seguirán organizando este tipo de foros en el que se expresen las distintas experiencias y se ponga en común todo aquello que une a las religiones.

MANIFIESTO DE CÓRDOBA

Declaración por la Vida, la Paz, y la Justicia y la Fraternidad

El Foro de Córdoba, ‘Del diálogo islamo-cristiano a la familia abrahámica’, en el que han participado diferentes personalidades religiosas, políticas e intelectuales de todos los continentes, recogiendo la mejor herencia patrimonial, espiritual y cultural de la figura simbólica del patriarca Abraham, desea manifestar en esta hora del mundo global lo siguiente:

1. Llamar a la responsabilidad personal y colectiva a favor de la vida, la paz y la justicia desde un renovado compromiso con la dignidad de toda persona humana desde el cumplimiento efectivo de los Derechos Humanos.
2. El drama y la fe de Abraham nos hace ser conscientes de la vida como el bien más preciado, pero también de la fragilidad de la vida humana. Muchas son sus
debilidades y desafíos, como el hambre y la enfermedad, pero la guerra es sin duda su lacra mayor y humanamente evitable.
3. Nuestra manifestación en favor de la paz implica la necesidad de resolver los conflictos mediante un nuevo orden internacional con leyes justas, que sean acatadas por todas las naciones, lo que implica que estas naciones respeten los derechos humanos de todos sus ciudadanos.
4. Por su vocación de universalidad, las religiones coinciden en su decidido compromiso en pro de la fraternidad y por ello deben dirigirse a cada uno de sus fieles
y, en general, a todos los hombres y mujeres con un mensaje radical e inequívoco de respeto a la vida y a la paz, basándose en la dignidad de todos los seres humanos y en la justicia social que la garantice.
5. Apelamos así a la conciencia de una ética general, que propicie el diálogo entre
personas, pueblos, creencias y culturas para los fines enunciados.

En Córdoba a 17 de junio de 2022