La Casa de la Familia Abrahámica en Abu Dabi, protagonista en la primera sesión del Foro de Córdoba

El primer panel de este Foro de Córdoba contó con las intervenciones de la Nedal Alteneiji, de la Casa Zayed de la Cultura Islámica de los Emiratos Árabes Unidos y de Francesc Xavier Marín Torné, doctor en Filosofía de la Universidad Ramón Llull, que explicó la espiritualidad de la fidelidad al legado de Abraham. La doctora María Ángeles Gallego, científica titular del Instituto de Lenguas y Culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo del CSIC, fue la encargada de moderarlo.

La doctora Nedal Alteneiji explicó durante su ponencia el proyecto de la Casa de la Familia Abrahámica, una llamada a la fraternidad humana, en marcha en Abu Dabi. “Este proyecto confirma el papel de Emiratos Árabes Unidos en la acogida de todas las religiones, mediante la tolerancia y la convivencia. Es un símbolo único de convivencia y paz entre el islam, el judaísmo y el cristianismo”, destacó.

Para la doctora Alteneiji, el territorio de los Emiratos ha sido desde siglos un refugio para todas las religiones, que han podido practicarse libremente, con tolerancia, generosidad y hospitalidad desde hace más de 7.000 años. “Abu Dabi es la nueva Córdoba, con una convivencia efectiva entre los seguidores de las religiones abrahámicas, lo que permitió transmitir hacia Europa las ciencias y el conocimiento heredado de las civilizaciones griega, romana y china. En aquel momento, los eruditos de Córdoba eran árabes, los estudiantes cristianos hablaban latín y los judíos ejercían de intermediarios entre ambos, ya que hablaban las dos lenguas”, recordó.

Por su parte, el doctor Francesc Xavier Marín Torné dedicó su ponencia a la figura de Abraham, mitad histórica y mitad mito, considerada por las tres religiones monoteístas como su padre en la fe.

“Abraham es el puente entre las tres religiones, que visibiliza sus profundos vínculos. Es el punto de encuentro del que heredan lo esencial de la espiritualidad y que constituye un fundamento compartido, más allá de las peripecias históricas que han experimentado a través de los siglos”, afirmó el doctor Marín.

El doctor subrayó también el hecho de que Abraham es un inmigrante: “siempre está en movimiento, haciendo frente a las dificultades con la fuerza de Dios. Es una lección que hay que aprender: la vida es efímera, estamos de paso, pero la fe en Dios estimula a continuar. Él, que no era ni cristiano, ni judío, ni musulmán, era reconocido como un patriarca por las tres religiones”.